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La lucha contra el cáncer
La creciente desilusión del público en general, pero también de los hombres de ciencia, ante la imposibilidad de encontrar una solución inmediata para los problemas del tratamiento o de la prevención del cáncer ha tendido a crear una atmósfera de pesimismo excesivo. Los progresos impresionantes de la biología molecular y de la quimioterapia en los últimos años de la década de 1950-1960 y en los primeros de la siguiente parecían ofrecer posibilidades de solución inmediata para esos problemas. |
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La buena información como método preventivo
Por su parte, la prensa de información pregonó a menudo esas posibilidades con gran despliegue de titulares y escaso sentido crítico. Todo ello contribuye a explicar las actuales reacciones de escepticismo. Pero si es cierto que nuestras mayores esperanzas no se han visto confirmadas y que la célula maligna ha demostrado poseer una complejidad superior a lo que pudo suponerse, también lo es que los progresos de la investigación sobre el cáncer durante los dos últimos decenios han sido considerables y han abierto perspectivas esperanzadoras para el porvenir.
Desde hace ya tiempo, ante la improbabilidad de que en un futuro inmediato se descifren rápidamente muchos de los grandes enigmas biológicos, los hombres de ciencia aconsejan la paciencia y prevén un periodo de progresos incesantes pero no espectaculares.
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Soluciones para el problema del cáncer
Hablar de una solución única para el problema del cáncer es simplificar las cosas en exceso. Al contrario, conviene considerar separadamente el cáncer de cada uno de los órganos del cuerpo, habida cuenta de la imposibilidad de abordarlos todos desde un mismo punto de vista. Esto no impide que los tumores malignos presenten algunas características comunes y que, por lo tanto, esté justificado hablar del cáncer como de una entidad, especialmente en todo cuanto se relaciona con la investigación de los problemas celulares.
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