La toma de anticonceptivos orales combinados durante la lactancia puede reducir tanto la cantidad de leche producida como las concentraciones de proteínas y grasa en la leche. Las hormonas de los anticonceptivos pasan a la leche de la madre y en consecuencia al bebé. Por ello, las madres en fase de lactancia que quieren tomar anticonceptivos orales deben tomar píldoras que sólo contengan progestágenos, puesto que éstos no modifican la producción de leche.
La administración de anticonceptivos orales hasta el momento de la concepción o a comienzos del embarazo (antes de que la mujer se dé cuenta de que está embarazada) no causa trastornos en el feto.
Efectos adversos
La hemorragia irregular durante el ciclo menstrual es frecuente durante los primeros meses de uso de los anticonceptivos orales, pero esta hemorragia anormal se detiene en cuanto el cuerpo se adapta a las hormonas. En ocasiones, la menstruación se interrumpe durante algunos meses después de dejar de tomar anticonceptivos orales, pero estos fármacos no reducen la fertilidad de forma permanente. Muchos de los efectos adversos, como náuseas, dolor mamario, hinchazón, retención de líquidos, aumento de la presión arterial y depresión, se deben a los estrógenos que contiene la píldora y casi nunca aparecen si se toman píldoras con poca concentración de los mismos. Otros efectos adversos, como aumento de peso, acné y nerviosismo, se deben a los progestágenos y también son poco frecuentes en las píldoras de dosis bajas. Algunas mujeres que toman anticonceptivos orales aumentan de 1,5 a 2,5 kilogramos debido a la retención de líquidos (e incluso más, por el aumento del apetito).
Los efectos secundarios graves son poco frecuentes. La posibilidad de desarrollar cálculos biliares aumenta durante los primeros años de la toma de anticonceptivos orales, pero luego disminuye. Una de cada 30 000 a 500 000 mujeres que toman anticonceptivos orales desarrolla un tumor hepático benigno (adenoma), un tumor que es peligroso si se rompe y sangra dentro del abdomen. No obstante, los adenomas suelen desaparecer por sí solos al interrumpirse el tratamiento.
Se estima que la formación de coágulos de sangre era de tres a cuatro veces más frecuente en las mujeres que tomaban las píldoras de dosis altas que en las que no usaron este método anticonceptivo. Sin embargo, a medida que el contenido de estrógenos de las píldoras se ha ido reduciendo, el riesgo de desarrollar coágulos de sangre también ha disminuido, pero es todavía más alto que el de las mujeres que no usan anticonceptivos orales. En caso de que aparezca un dolor repentino en el pecho o en las piernas, deben suspenderse los anticonceptivos orales y efectuar una consulta inmediata, porque estos síntomas indican que se han formado coágulos de sangre en las venas de las piernas y que han llegado a los pulmones o están a punto de hacerlo. Debido a que tanto los anticonceptivos orales como las intervenciones quirúrgicas aumentan el riesgo de formación de trombos, cualquier mujer debe dejar de tomar los anticonceptivos un mes antes de la operación y no reiniciar el tratamiento hasta un mes después.
Las mujeres que toman anticonceptivos orales pueden presentar náuseas y cefalea y entre un 1 y un 2 por ciento desarrolla depresión y tiene dificultades para dormir. Las mujeres deberían dejar de tomar anticonceptivos orales y acudir al médico si tienen alguno de los siguientes síntomas, que pueden indicar un mayor riesgo de ataque cerebral: cambios en la frecuencia e intensidad de las cefaleas, hormigueo en los brazos o las piernas, desvanecimiento o incapacidad para hablar. Sin embargo, el riesgo de sufrir un ataque cerebral no es mayor para las mujeres sanas que toman píldoras combinadas con dosis bajas de estrógenos que para las de edad similar que no están tomando anticonceptivos orales.
La toma de anticonceptivos orales puede alterar la proporción de algunas vitaminas y otras sustancias en la sangre. Por ejemplo, los valores de vitaminas B y C decrecen un poco, y los de vitamina A aumentan. Estos cambios no se consideran importantes, por lo que no es necesario tomar suplementos vitamínicos.
Uso de la Anticopcepción Oral
Los anticonceptivos deben usarse correctamente para que resulten efectivos. Es más probable que fallen cuando son utilizados por personas jóvenes, con menos nivel educativo o menos motivadas a evitar el embarazo. Entre un 5 y un 15 por ciento de las mujeres que usan métodos anticonceptivos diseñados para utilizarse en el momento del coito (diafragma, preservativo, espuma, coitus interruptus) quedan embarazadas durante el primer año de su uso. Por lo general, estos métodos son menos efectivos en la prevención del embarazo que los anticonceptivos orales, los implantes, los anticonceptivos inyectables y los dispositivos intrauterinos, los cuales proporcionan protección a largo plazo y no dependen de decisiones tomadas en el último momento. Del 0,1 al 3 por ciento de las mujeres que usan estos métodos anticonceptivos a largo plazo quedan embarazadas durante el primer año.
Anticonceptivos orales
Los anticonceptivos orales, frecuentemente conocidos como la píldora, contienen hormonas (ya sea una combinación de progestágeno y estrógeno o progestágeno solo), que impiden que los ovarios liberen óvulos (ovulación) y mantienen el moco cervical espeso para que el esperma no pueda atravesarlo con facilidad.
Estas píldoras se administran una vez al día durante tres semanas, se suspenden durante una semana para permitir que tenga lugar el período menstrual y luego se comienza otra vez. En ocasiones, se incluyen píldoras inactivas en esta semana de descanso para establecer un hábito que suponga tomar una cada día. Las píldoras que sólo contienen progesterona se toman diariamente durante todo el mes. El hecho de olvidarse de tomar la píldora puede derivar en embarazo.
Las píldoras que sólo contienen progesterona suelen causar episodios de hemorragia irregular. En general, sólo se prescriben cuando el estrógeno puede ser perjudicial (por ejemplo, durante la lactancia).
Todas las marcas de píldoras combinadas que existen en el mercado son igualmente efectivas. Las píldoras con una dosis baja de estrógeno tienen menos efectos secundarios graves que las píldoras con dosis más altas. Si la mujer toma otros fármacos, sobre todo antiepilépticos, la dosis de estrógenos ha de ser más alta.
Toda mujer que quiera tomar anticonceptivos orales debería consultar con su médico los beneficios y los riesgos que ello supondría en su situación particular. Los anticonceptivos orales con una menor proporción de estrógenos conllevan muy pocos riesgos para la salud y presentan muchos beneficios no relacionados con la anticoncepción propiamente. De hecho, reducen el riesgo de ciertos tipos de cáncer pero pueden incrementar el de otros. Las probabilidades de morir a causa de un embarazo normal o de un aborto son mayores que la mortalidad asociada a los anticonceptivos orales.
La administración de anticonceptivos orales también reduce la aparición de dolores menstruales, tensión premenstrual, hemorragia irregular (en mujeres cuyos períodos han sido irregulares), anemia, quistes mamarios, quistes en los ovarios, embarazo tubárico (embarazo localizado en una trompa de Falopio, que es una variedad de embarazo ectópico) e infección tubárica. Así mismo, las mujeres que han seguido un tratamiento con anticonceptivos orales tienen menos probabilidades de tener artritis reumatoide y osteoporosis que aquellas que nunca los han tomado.
En algunas mujeres, los anticonceptivos orales provocan manchas oscuras (cloasma) en la cara, similares a las que aparecen durante el embarazo. La exposición al sol oscurece las manchas aún más. Pero si suspende su ingestión, las manchas oscuras desaparecen lentamente. No existe un tratamiento específico para este trastorno (la única solución es dejar de tomar los anticonceptivos orales apenas aparezcan las manchas).
El uso de anticonceptivos orales no modifica la incidencia de contraer cáncer de mama. Sin embargo, el riesgo de desarrollar cáncer cervical parece incrementarse entre las mujeres que toman anticonceptivos orales, en particular las que lo han estado haciendo durante más de 5 años. En consecuencia, las mujeres que toman anticonceptivos orales deberían hacerse una prueba de Papanicolaou (Pap) al menos una vez al año para poder detectar con rapidez cualquier cambio en el cuello uterino. Por otro lado, el riesgo de desarrollar cáncer de ovario disminuye alrededor de la mitad entre las mujeres que toman anticonceptivos orales en comparación con las que nunca los han tomado. Además, este efecto continúa incluso después de que se haya suspendido su administración.
Interacciones farmacológicas
Los anticonceptivos orales no interfieren la acción de otros fármacos, pero algunos de ellos, sobre todo algunos sedantes y antibióticos, reducen su efectividad. Las mujeres que toman anticonceptivos orales pueden quedar embarazadas si al mismo tiempo toman antibióticos como la rifampicina y posiblemente la penicilina, ampicilina, tetraciclinas o sulfonamidas. Si se toman dosis altas de estos antibióticos, la mujer debería utilizar métodos anticonceptivos de barrera, como un preservativo o diafragma, además del contraceptivo oral. Los fármacos anticonvulsivantes, como la fenitoína y el fenobarbital, aumentan la frecuencia de hemorragia anormal cuando se toman anticonceptivos orales. Para contrarrestar este efecto, las mujeres epilépticas que toman anticonvulsionantes necesitan dosis más altas de contraceptivos orales.
Métodos de barrera
Su función es obstruir el acceso del esperma al útero. Incluyen el preservativo, el diafragma, el capuchón cervical y las espumas, cremas, geles y supositorios vaginales.
Si se utilizan correctamente, los preservativos (condones) proporcionan una considerable protección contra las enfermedades de transmisión sexual, como el SIDA, y evitan ciertos cambios precancerosos en las células del cuello uterino. Algunos preservativos cuentan con un espacio en su extremo para el semen; si no lo tienen, debería dejarse un centímetro y medio libre en la parte superior. Así mismo, debe retirarse con cuidado, porque si se derrama semen, el esperma podría entrar en la vagina y provocar un embarazo. El uso de un espermicida, esté incluido en el lubricante del condón o bien colocado en la vagina, aumenta la efectividad de este método. |